WP Navarra entró muy bien al partido, con un primer cuarto (2–1) de buenas ayudas y decisiones sencillas: defender juntos
y atacar con intención. En el segundo parcial (3–1) el equipo dio un paso más, elevó la intensidad y empezó a marcar
diferencias con continuidad, sin perder la calma. Tras el descanso, el grupo mantuvo el plan (2–1) y siguió sumando
desde el trabajo, con una defensa solidaria y un ataque que encontró opciones claras. En el último cuarto (3–2),
Donostia lo intentó, pero WP Navarra gestionó el cierre con madurez, cabeza y orgullo de equipo. Mención especial para
la grada, que acompañó y empujó en cada acción: con ese ambiente, crecer es más fácil. Una victoria que refuerza el
camino: seguimos aprendiendo, seguimos mejorando, seguimos juntos.