Gracias, Iñaki
En el waterpolo se aprende a leer el agua, a anticiparse, a reaccionar. Pero hay momentos en los que ese aprendizaje trasciende el deporte y se convierte en un gesto de humanidad. Nuestro entrenador del equipo cadete de Waterpolo Navarra, Iñaki Castillo, lo demostró con una serenidad y una valentía que nos hacen sentir un orgullo difícil de describir.
“Me tiré al agua, los subimos a una tabla y lo trajimos hasta la orilla mientras se le reanimaba.”
Con estas palabras, Iñaki relató una intervención que fue, ante todo, un acto de responsabilidad y de amor al prójimo. En la playa de Nagore, en la cola del embalse de Itoiz, se vivieron minutos eternos en los que bañistas y equipos de emergencia lucharon sin descanso para reanimar a Jhony Milla Cuba, vecino de la Rochapea, de 51 años. A pesar del esfuerzo incansable de todos, Jhony falleció. Hoy queremos enviar a su familia y amistades nuestro abrazo más sincero y respetuoso. Compartimos vuestro dolor.
Un entrenador que enseña mucho más que waterpolo
Quienes hemos tenido la suerte de entrenar con Iñaki sabemos que su legado no se mide solo en marcadores o en medallas. Nos enseña a entrar al agua con la cabeza alta y el corazón tranquilo; a ser equipo incluso cuando el balón no está en juego. El domingo, su reacción fue la misma que nos pide cada día: ver, decidir y actuar. Fue ejemplo vivo de ese “estar” que convierte a un entrenador en referente y a un grupo de jóvenes en una auténtica familia.
La calma en medio del oleaje
No hay épicas fáciles cuando la realidad golpea. Hubo nervios, hubo prisa, hubo silencio. Y, en medio, la calma activa de quien sabe que cada segundo cuenta. Esa entereza la de Iñaki, la de los bañistas, la del personal sanitario y las patrullas movilizadas es la que deseamos mirar de frente para aprender. Porque el coraje no grita: el coraje llega primero, hace lo que debe y después abraza.
Lo que nos llevamos como equipo
Humanidad antes que nada. El deporte nos entrena para la vida, y la vida nos pide estar para los demás.
Responsabilidad compartida. Actuar no es de héroes aislados, sino de equipos que se coordinan sin pedir aplausos.
Respeto y duelo. Acompañar con cariño a quien sufre es también una forma de competir contra la indiferencia.



