El partido arrancó a un ritmo altísimo y WP Navarra B lo abrazó sin miedo: primer cuarto espectacular (11–6),
con el equipo atacando con decisión y encontrando portería con mucha alegría. En el segundo parcial (3–1),
llegó el trabajo silencioso: orden, defensa seria y paciencia para ampliar la renta sin precipitarse. Tras el descanso,
el grupo siguió compitiendo con personalidad (4–3), respondiendo a cada intento de CD Bilbao y sosteniendo el pulso
desde la unión. En el último cuarto (0–3), tocó apretar los dientes: el rival empujó, pero WP Navarra B supo gestionar
la ventaja con cabeza y corazón. La grada fue un motor constante, celebrando cada gol y empujando en los momentos de más tensión.
Una victoria que se siente de club: juntos, dentro y fuera del agua.