El partido arrancó con un primer cuarto muy equilibrado (2–2), con buenas respuestas de WP Navarra cada vez que
Urbat intentaba abrir brecha. En el segundo parcial (2–1), los locales consiguieron una mínima ventaja, pero el
equipo navarro se mantuvo unido, sin perder la calma ni el plan. Tras el descanso, llegó una reacción muy positiva
(1–2): el cadete apretó en defensa, recuperó balones importantes y volvió a igualar las sensaciones. En el último
cuarto (2–1), el encuentro se decidió por detalles; WP Navarra tuvo personalidad para pelear hasta el final, pero
el gol definitivo cayó del lado local. Aun así, la imagen es para estar orgullosos: un grupo que compite, que se
ayuda y que aprende en los partidos que más cuestan. Este tipo de días construyen carácter.