Navarra entró con determinación (1-5) y marcó el camino: intensidad, orden y ganas de jugar juntos. En el segundo cuarto (1-3) mantuvo el
control sin precipitarse, cuidando cada acción y dando continuidad al plan. Tras el descanso llegó el tramo más contundente (1-6),
con un ritmo alto y conexiones muy bonitas entre compañeros. Y el último parcial (1-5) fue un cierre serio, sin regalar nada, sumando
minutos de calidad y confianza para lo que viene.
Momento WPN: el tercer cuarto (1-6), cuando el equipo convirtió energía en juego y el partido quedó encarrilado.