Navarra salió concentrado y se llevó el primer cuarto (2-4), marcando el tono desde la defensa. El segundo cuarto fue el más clarificador
(0-3): calma, orden y acciones bien terminadas. Tras el descanso, el equipo gestionó el partido (1-2) sin perder el foco, y en el tramo final
volvió a apretar (1-4) para cerrar un 4-13 con solvencia. Una victoria que enseña: competir bien no es solo marcar, también es sostener el plan.
Mensaje para el grupo: cada vez que repetimos estos hábitos (ayudas, paciencia y cierre), subimos un escalón como equipo.