Navarra comenzó con autoridad, imponiendo ritmo y claridad en las primeras acciones (5-1). CN Manresa respondió con un segundo cuarto
de mucho colmillo (4-8) que equilibró el encuentro y obligó a elevar el nivel de paciencia. Tras el descanso, el partido entró en un
intercambio exigente (3-4) donde cada detalle tuvo peso. En el último cuarto, Navarra compitió con oficio (6-5), resistiendo y
encontrando recursos para llegar con opciones a la tanda. Ya en los penaltis (4-3), el equipo mostró temple: cabeza fría, ejecución
y una victoria que se firma con respeto… y con carácter.
Mensaje del día: cuando el partido se decide en centímetros, la serenidad se convierte en una ventaja competitiva.