El equipo salió con energía y personalidad, cerrando un buen primer cuarto (3–2). Urbat reaccionó en el segundo (1–3) y tocó remar. Tras el descanso, mantuvimos la cabeza fría (2–2) y llegamos al último tramo con la grada empujando de verdad: carácter para igualar (3–2) y forzar la tanda. En los penaltis, la moneda cayó del otro lado (2–4), pero nos quedamos con el orgullo y el aprendizaje. ¡Gracias, familias y amigos, por el aliento constante! Este grupo crece a base de trabajo, confianza y disfrutar juntos del camino.