El primer cuarto fue muy igualado (2-2), con Navarra metido y compitiendo con buen ritmo. En el segundo (2-4) Urbat Ike encontró
más continuidad y tocó remar. Tras el descanso, el equipo respondió con personalidad (4-4), encontrando acierto y energía.
El último cuarto (3-4) volvió a ser de detalles: pequeños momentos que inclinan un partido. No cae de nuestro lado hoy, pero deja una
base clara: hay nivel, hay carácter y hay margen real para mejorar.
Mensaje para el grupo: cada partido apretado es una clase. Y esta clase nos acerca al equipo que queremos ser.