Navarra empezó con energía y buen espíritu, marcando el ritmo con dos primeros periodos muy buenos (3-1 y 3-1). Después el partido se
equilibró (P3: 1-1) y llegó un momento emocionante en el que todo estaba muy vivo (P4: 3-3). Ahí se vio lo mejor del equipo: hablarse,
ayudar al compañero y no perder la calma. En el quinto periodo (3-1) Navarra volvió a empujar con ganas, y aunque el último (0-1) fue
para Sestao, el trabajo ya estaba hecho: victoria bonita, de las que suman confianza y alegría.
Lo mejor del día: el equipo celebró cada buena defensa y cada pase. Esa actitud es una victoria en sí misma.