El partido arrancó con equilibrio (2-2), con dos equipos muy metidos y sin regalar nada. En el segundo cuarto (3-2), Navarra dio
un pequeño paso adelante y empezó a sentirse más cómodo. El tercer parcial (4-2) confirmó que el grupo iba creciendo, encontrando
más continuidad y mejores decisiones. Y en el último cuarto llegó la gran sacudida (9-2): intensidad, confianza y una grada que acompañó
el impulso del equipo hasta el 18-8 final.
Mensaje para el grupo: esta victoria enseña algo muy bonito: cuando se trabaja con calma, el partido acaba abriéndose.