Navarra empezó mandando con un primer cuarto sólido (3-2) y dio un paso más en el segundo (5-2), ganando confianza y campo.
El gran estallido llegó tras el descanso: un tercer parcial enorme (10-5) rompió el partido con goles, energía y mucha continuidad.
En el último cuarto (4-3), el equipo mantuvo el tono y cerró el encuentro con buena gestión. Fue una victoria amplia, sí, pero sobre todo
una actuación muy completa y muy convincente del grupo.
Mensaje para el equipo: cuando el trabajo de la semana se junta con confianza, aparecen partidos así de redondos.