WP Navarra empezó con decisión y alegría, encontrando pronto buenas acciones para ponerse por delante (P1: 1-3).
A partir de ahí, el encuentro se movió en una igualdad bonita, de esas que enseñan: dos periodos muy parejos (P2 y P3)
y un cuarto tramo exigente (P4) donde tocó apretar los dientes. Lo mejor fue ver cómo el equipo se habló, se animó
y siguió creyendo en cada defensa y cada pase. En el final, la calma y el compañerismo marcaron la diferencia:
victoria ajustada, sí, pero sobre todo una tarde de crecimiento.
Lo mejor del día: la energía colectiva. Se notó un grupo que se cuida, se escucha y disfruta del juego.