Navarra B arrancó con una puesta en escena magnífica y se llevó el primer cuarto con autoridad (2-7), encontrando buenas decisiones
y mucha solidaridad en cada acción. En el segundo cuarto llegó el tramo más duro (6-0): el rival creció y el partido cambió de pulso,
obligándonos a remar con paciencia. Tras el descanso, el equipo ajustó y volvió a competir desde lo simple (1-2), recuperando sensaciones
y sosteniendo el partido con trabajo colectivo. En el último cuarto (4-2) se peleó hasta el final, con orgullo y sin bajar los brazos,
pero el marcador ya iba demasiado apretado. Duele, sí… y a la vez deja una base clara: este equipo sabe cómo empezar fuerte, y ahora toca
aprender a mantener ese nivel cuando el partido se vuelve incómodo.
Mensaje de equipo: hoy no se celebra el resultado, pero sí la respuesta: volver a competir cuando el partido se complica es una forma de crecer.