El equipo salió muy concentrado, firmando un primer cuarto espectacular (0–6) desde la defensa y el contraataque. En el segundo parcial (2–4), Larraina reaccionó, pero WP Navarra mantuvo la calma, movió bien el balón y supo elegir el tiro. Tras el descanso, el grupo siguió creciendo (1–5), con muchas ayudas, comunicación y buen ritmo de juego. En el último cuarto (2–6), la actitud fue de diez: se siguió corriendo, presionando y disfrutando juntos en el agua. La grada respondió con cariño y mucho respeto para ambos equipos. Más allá del marcador, lo mejor fue la sensación de equipo y las ganas de seguir mejorando.