Waterpolo Navarra salió con autoridad y dejó un primer cuarto excelente (1-5), con ritmo alto, orden y una lectura muy limpia del partido.
Elx respondió en el segundo parcial (6-1), aprovechando su empuje y castigando cada pequeño desajuste para darle la vuelta al marcador.
El tercer cuarto (4-1) volvió a ser duro: el duelo se espesó y el equipo local encontró continuidad para abrir una renta que parecía decisiva.
Pero Navarra no se descompuso. En el último cuarto (3-6) firmó una reacción de carácter, apretó el encuentro y se ganó el derecho a soñar
hasta el final. Se escapó por la mínima, sí, pero la sensación es de equipo vivo, competitivo y con recursos para crecer desde lo ocurrido.
En una liga larga, estos partidos se convierten en impulso cuando se trabajan con honestidad y ambición.
Mensaje de equipo: La derrota duele por lo cerca que estuvo, pero también confirma algo importante: cuando Navarra aprieta, el partido se vuelve incómodo para cualquiera.