El partido arrancó con ritmo alto y un primer cuarto muy abierto (4-5), donde ambos equipos encontraron portería con continuidad.
Waterpolo Navarra ajustó con criterio en el segundo parcial (3-2), defendiendo mejor las transiciones y eligiendo con más calma sus
finalizaciones para irse al descanso dentro del guion. Tras la reanudación, Málaga firmó su tramo más productivo (3-6) y abrió una
brecha que obligó a remar contracorriente. En el último cuarto (0-2), Navarra buscó la reacción con paciencia, pero el rival supo
gestionar el cierre y mantener la distancia. El resultado no borra la sensación de equipo serio y comprometido: hay base, hay trabajo
y hay margen de mejora. Gracias a la afición que empuja cada sábado en la UPNA; vuestra energía sostiene al grupo. La temporada es
larga y este tipo de partidos, bien leídos, son los que hacen crecer.
Mensaje de equipo: Cabeza alta: lo importante ahora es convertir el aprendizaje en respuesta y seguir construyendo, punto a punto, en la buena dirección.