Navarra salió desatado y dejó un primer cuarto impresionante (9-1), lleno de energía y acierto. Lejos de relajarse, el equipo
mantuvo el nivel en el segundo parcial (7-0), ampliando la ventaja con mucha seriedad. Tras el descanso, el partido siguió teniendo
ritmo (6-3), con un grupo que no quiso perder ni la intensidad ni la concentración. Y en el último cuarto volvió a apretar (8-2),
cerrando una actuación muy completa y una tarde de esas que refuerzan la confianza de todo el bloque.
Mensaje para el grupo: disfrutar jugando así también es un premio al trabajo de la semana.