Donostia empezó mejor y se llevó el primer parcial (4-1), marcando ya un tono exigente. Navarra B reaccionó con mucha personalidad en el
segundo cuarto (2-3), encontrando su mejor tramo del partido y devolviendo algo de equilibrio al encuentro. Sin embargo, el tercer periodo
(5-1) volvió a inclinar el duelo del lado local, y en el último cuarto (8-0) el marcador terminó de abrirse. Fue una tarde complicada,
sí, pero también de aprendizaje claro para seguir creciendo.
Mensaje del día: incluso en partidos duros hay minutos que señalan por dónde seguir construyendo.